lunes, 19 de noviembre de 2012

+ de 2 dos


Sigue de aquí: http://casadoscasicelibes.blogspot.com.es/2012/11/de-2.html 

Ultimo párrafo : Conoces entonces de la existencia de foros donde se habla de estas fantasías, portales y clubs de parejas que contactan con otras para compartir (o realizar) sus fantasías.

Entras en cualquiera de estos portales, y ves una variada fauna que se ofrece y busca un amplio abanico de relaciones. Eliges una de estas páginas (por haber sido citada  en una revista, programa de TV, pinchando un banner que te ha salido viendo otra cosa, etc.), te registras como usuario y empiezas a investigar lo  que se cuece por ahí(A partir de ahora me expresaré en 1ª persona, para evitar malentendidos)

La web elegida exige que me registre para ver anuncios de otros usuarios, por lo que creo un perfil con los datos mínimos exigidos (es sólo para “visitar”, no para contactar ni que me contacten, por lo que no añado descripción, mensaje ni fotos). Lo hago así porque  la otra parte de la pareja no participa (ni conoce), y no se trata de ir por libre, ante todo hay que ser consecuente con el compromiso adquirido.

Voy visitando distintos perfiles, seleccionando entre los miles (quizá millones?) disponibles.
Como hay tanto, tantísimo, pronto distingo aquellos con los que podría en un momento dado hablar o tomar una cervezq, y decido establecer unos criterios de selección para acotar un poco la búsqueda:

  • Búsqueda en una sóla página (Con visitas esporádicas a una segunda): No se puede mirar cada enlace que sale, porque hay páginas muy peligrosas (Informáticamente)

  • Siempre parejas, y de edad similar: Es difícil que yo pueda tener las mismas inquietudes que un/a joven de 23 y solter@.
  • Que en el mensaje haya algo que me llame la atención: Una frase graciosa, que exprese algo que yo siento o pienso, fantasías comunes. . .
  • Descartar automáticamente: Mensajes con lenguaje vulgar o soez; con faltas de ortografía; l@s que escriben con k,x, o tipo SMS; l@s que son estupendísim@s (90-60-90); l@s que buscan aquí te pillo...; los “ayúdame a convencer/seduce a mi mujer”, y otros que por alguna razón me parezcan raros, o frikis.
  •  
    Un contacto de una de las páginas citadas:
     
     
     
     
Buscando, en fin, personas en cierto modo coincidentes, para tratar de comprobar si uno es raro, o hay otras personas que aún siendo “normales” tienen inquietudes como las mías.
Evidentemente, muchas veces he realizado búsquedas selectivas (determinada edad, y sobre todo, territorio) con la ilusión de encontrar a alguien cercano, y tener por tanto con quién hablar de esto. Más que ilusión, habría que decir entelequia, pues dados los miles de web dedicadas a lo mismo, y los miles de personas registradas en cada una, es bastante más difícil que encontrar una aguja en un pajar.
En cierta ocasión repasé una foto una y mil veces creyendo reconocer a la persona que aparecía en ella. Ahora bien, el lugar de residencia no coincidía, aunque sí la edad. En fin, curioso parecido pero nada más.
Un 23 de enero, como tantas otras veces, entro en el perfil de una pareja que me llama la atención, y al ver la foto que aparece, mi corazón da un vuelco y 1000000 de mariposas aletean simultáneamente en mi estómago. La razón: De nuevo creo reconocer una parte de la anatomía retratada. Hay más fotos ocultas, y para poder verlas es necesario disponer de créditos. Los adquiero enviando los SMS correspondientes (la primera vez que enviaba SMS de pago a algún sitio), y las voy abriendo, cada vez más nervioso, cual adolescente, pues una a una voy confirmando la identificación que había sospechado en la primera.

Pocas parejas había visto tan generosas en cuánto al nº de fotos, el gusto y la calidad de las mismas, y belleza y estilo de l@s modelos, pues posan por separado ambos miembros de la pareja. Hay una diferencia entre las fotos de uno y de otro, al margen de orientaciones sexuales: Él es mejor fotógrafo que modelo, o ella mejor modelo que fotógrafa, pues las fotos en las que aparece ella son mucho más sensuales (ganamos, por tanto aquell@s a quiénes nos gustan las chicas). También observo algo que, como amigo, me preocupa: En una de las fotos hay muchos elementos personales a la vista, por lo tanto, es demasiado “reconocible” la identidad y el entorno de quién posa.
Tal fue mi alegría ante tamaño descubrimiento, que me costó horas conciliar el sueño, dando mil vueltas a la cabeza sobre cómo compartir con los protagonistas tan feliz hallazgo.
Pensé enviarles un mensaje a través del sistema, sin identificarme, iniciando un juego de ratón-gato para que fueran ellos quienes fueran llegando hasta mí, tras descifrar una serie de claves que les iría enviando en un cuento por entregas.

Había algo por lo que no me decidía a enviar este mensaje, o mejor, dos “algos”:
·        Por un lado, uno bien o mal, escribe como escribe, y podrían reconocer mi “estilo”, y quizá malinterpretar mis intenciones, independientemente del contenido del mensaje.
·        Por otro, y principalmente, me preocupaba la zozobra que les podría causar el hecho de recibir un mensaje de un desconocido al que un indiscreto “amigo” habría facilitado el “contacto”, y las preguntas que esto podría generar. ¿Con cuánt@s más este indiscreto “amigo común” podía haber hecho lo mismo? ¿Haría lo mismo con otros amigos, con lo que las fotos comenzarían a circular y extenderse por toda la red? ¿Le habría dado más datos personales?
Lo de introducir el “amigo común” era simplemente para asegurarme de que lo leyeran (dado que pertenezco a esa parte “apestada” de la que casi nadie quiere saber nada en estos portales: “hombre solo que realiza esto a escondidas de su pareja”), pues a la vista de las fotos y las advertencias que se leen en algunos perfiles, puedo hacerme una idea de la cantidad de barbaridades y comentarios de todo tipo que les habrían enviado, y el mío sería uno más entre ¿miles?????.
         Sí que empecé a escribir el cuento, pero no siempre estaba inspirado, o se me amontonaban todas las cosas que quería poner y no encontraba el orden adecuado.
         Decidí, en fin, esperar a poder confesar mi “descubrimiento” en persona,  y esperar a un próximo viaje familiar a su ciudad. 
Gracias por leerme hasta aquí. 
Bouchard

lunes, 12 de noviembre de 2012

+ de 2

Remitido por "bouchard":

Hola Vlixes: Cuándo llegué a este blog a través de un comentario tuyo en otro, no necesité más que leer unas líneas para sentirme identificado con loque describes en tus enradas.
Creo que puedo considerarme una persona hedonista, pues aprecio los placeres de los que puedo disfrutar en esta vida.
Claro que como no nací rico, me veo obligado a trabajar para vivir, por lo que mi hedonismo se queda muchas veces en la imaginación y el deseo.




Entre todos los placeres carnales, el del sexo, es quizá el más placentero, puede el que de manera más asequible podemos disfrutar, pues sólo requiere contar con alguien con mutuo deseo por uno, por lo que ha sido uno de los que más he procurado cultivar. He vivido en este aspecto experiencias muy placenteras.

Tras años de convivencia con la misma persona es fácil caer en cierta rutina, y no soy en ese sentido una excepción.


En la relación sexual con mi pareja, casi siempre he sido yo el que ha llevado la iniciativa. Muy pocas veces ella ha iniciado los juegos, si no en momentos en que yo previamente había preparado (a veces con mucho tacto y esfuerzo) el terreno.
Lo mismo ha ocurrido con los nuevos juegos, caricias, disfraces, escenarios, variaciones, compra y uso de productos o juguetes, en fin, la pimienta para aderezar de cuándo en cuándo el menú del día para convertir el “hoy toca” en algo más lúdico y divertido.
Según la situación, el humor y la receptividad de mi compañera en ese momento, los resultados han sido dispares, por lo que, cuándo se me ocurría algo, antes de proponerlo le daba muchas vueltas al asunto para no errar el tiro.
Desde hace años la situación  se ha agravado, y la rutina se ha instalado definitivamente en nuestra relación.
Procuro hacer memoria para establecer una fecha del inicio de su inapetencia, de su falta de deseo cad avez más acentuada, de cuándo empezaron a espaciarse los encuentros sexuales más allá de lo razonable.
Al no lograr establecer la fecha del inicio, se me ocurrió (cosas que pasan por la mente en algún momento de las muchas horas meditando, a veces alternando con cigarritos inspiradores)  cambiar el motivo a evocar repasando recuerdos: En lugar de intentar recordar “los vacíos”, trataría de evocar “los polvos de los buenos tiempos,” y tratar de casarlos con otros hechos de los que conociera la fecha de su acaecimiento”.
Y así llegué a recordar algunas de las últimas fiestas privadas, y en todas había una constante: El bebé no había nacido.
Para no fiarme de la primera impresión, y confirmar o descartar la frontera en “desde que nació el bebé”, traté de recordar algún revolcón grandioso y situar dónde estaba el nene, y no pude recordar más que  fiestas fallidas, y muy pocas "especiales":

- Escapada al campo al atardecer con una botella de cava y dos copas escondidas en el maletero par darle una sorpresa, que acaba con “vámonos que no me siento agusto aquí”, y al llegar a casa ni se acuerda de a qué habíamos ido al campo;
 - Tarde en jacuzzi privado que acaba en discusión a viva voz regresando en el coche; 

- 14 de febrero con escenografía y atuendo para la ocasión (esta la montó ella) que acaba en discusión por ataque de cuernos; 

- Striptease (mío) espontáneo e improvisado, con transparencias, luces... que finaliza con un “ponte ya el pijama, que pongo la peli”... 
Y en el haber, un par de escapadas a hotel con encanto con buen resultado (ambas sorpresas montadas por mí, en una de las cuales me gasté lo que no tenía), un par de polvos memorables a mi vuelta de sendos viajes, y los más,  polvos de trámite, y últimamete, escasamente uno al mes.
Como seres humanos, afortunadamente contamos con imaginación y creatividad para ir un poco más allá de la situación y la realidad momentánea.
Aparecen o creamos en nuestra mente fantasías de distinta naturaleza que incorporamos a nuestros juegos, aportando nuevas sensaciones, al imaginarnos en la situación descrita.
En alguno de estos polvos “porque toca”, y para poner un poco más de picante, en los momentos de alta excitación, regalaba sus oídos  desgranando con lujo de detalles diversas fantasías.
    En estas fantasías a veces daba entrada a otras personas, normalmente anónimas, no fuera a ser que el "conocido" elegido no fuera de sua grado.
Desde hace tiempo fantaseo con acariciar y ser acariciado otros cuerpos, ser acariciado por otras manos; en fin, sentir de cerca de otras personas además de a mi compañera, e igualmente, que ella recibe las atenciones de otras personas.
En la pasión de algunos encuentros sexuales, mientras gozábamos de nuestros cuerpos inventaba y le relataba historias donde intervenían otros.
Es una fantasía recurrente en los hombres soñar con que están siendo agasajados por dos mujeres, que a su vez interactúan entre ellas.
Esa, en cambio, no ha sido mi fantasía más habitual.
A veces, cuándo la veía tan excitada en los juegos previos,  empezaba a contarle en detalle cómo otro hombre se acercaba y la comenzaba a acariciar, besar,  chupar...,  En estos momentos  notaba cómo le gustaba el relato y cómo se excitaba con mis palabras. Al cambiar de postura y juego mutio, interrumpía la narración, y cuándo me parecía seguía con ella. Cuándo, normalmente ya acoplados y camino del éxtasis, en ese momento reanudaba el cuento, notaba cómo ella aceleraba sus movientos de cópula para adelantar la llegada de la explosión final. 
Otras, al inicio del cuento, con la descripción del entorno y los participantes, le preguntaba sus preferencias de la historia, como cuántos machos quería que la atendieran, y la respuesta más habitual era: 
- Trrrreeeeeesssssss. 
- ¿Tres? ¿No tienes suficiente con dos?
- No, tres, mejor tres.
Y continuaba desgranando los juegos que orquestábamos entre los tres con el único fin de satisfacer su lujuria y llevarla a fundirse con las estrellas cuándo su cerebro no pudiera asimilar ya más dopamina, serotonina ni demás -inas que licúan la materia gris en el momento sublime en que el nada más importa que sentir la descarga que sube por la columna estremeciendo cada una de las vértebras.
Al acabar, en cambio, si yo en algún momento me atrevía siquiera a insinuar contactar con otras personas para ver la posibilidad de hacer algún juego real  (empezando por algo suave, como que alguien nos haga fotos a ella o a nosotros dos mientras jugamos), se negaba de plano.
 Algo que no me encajaba mucho dada la lujuria que le había despertado antes lo relatado por mí.


Ahora bien, no todos tenemos las mismas fantasías, ni de la misma intensidad, o aún teniéndolas, no las aceptamos ni incorporamos en el mismo grado que nuestra compañer@.
Cuándo le pedía que ella también me relatar alguna fantasía que le excitara,a duras penas alguna vez hilvanó un esbozo, ysiempre comprometida por mi insistencia, ypronto me daba cuenta de su incomodidad, por lo que cambiaba de tema, y  muy pronto dejé hasta de insinuarlo siquiera. Al acabar casi todos estos polvos en los que, o le contaba o le pedía idear situaciones, casi siempre me recriminaba el ”que quisiera meter a otros en nuetra relación”  “que ella no quería estar más que conmigo”
Como decía anteriormente, en un momento determinado la curiosidad  de una persona respecto a algo concreto no tiene por qué ser igual a la de su “partenaire”. Si esta situación se repite, y las coincidencias no aparecen nunca, se opta por (aunque se sigan teniendo las fantasías) guardarlas para uno mismo y no exteriorizarlas nunca, llegando a pensar: ¿Soy un extravagante? ¿Esto que me pasa es normal? Dudas similres a las ya superadas de la adolescencia.
Cierto día de primavera, se produjo un hecho que me llamó la atención. Tras una cena con otra pareja, sepropone por uno de los cuatro (no ella, evidentemente) un juego caliente. La desnihibición del alcohol facilitó aue participara de buen grado, sin niguna presión. No me extrañó demasiado que se prestara al juego, pues un poco antes de la cena,  había presenciado algo que en ese momento me sorprendió, pero no me desagradó: Otra  persona con la que ambos estamos tomando elaperitivo, se acerca a darle un beso , y ella le corresponde. Un beso caliente, no muy largo, pero con entrelazado de labios y leve saluuo entre ambas lenguas. Entonces estábamos conel primer vaso de vino, por lo que aún no le podía achacar el atrevimiento al alchool.
Para mayor sorpresa aún, aldía siguiente,ademas de resaca, tenía  cargo de conciencia, advirtiéndome en primer lugar que lo había hecho para seguirme la corriente, y que no pensara que por lo de anoche ya nos habíamos convertido en una pareja liberal y que a partir de ahora  íbamos a follar por ahí con todo el mundo.
Evidentemente, no éstos no son temas a tratar con cualquiera, y a falta de alguien con quién hacerlo, podemos informarnos bebiendo de distintas fuentes, hoy más que nunca a nuestro alcance; en ningún otro tiempo hubo nunca tal cantidad de información a disposición prácticamente de todos, (libros, revistas, películas, y cómo no, en la fuente de información actual por excelencia: la red de redes, internet).
Conoces entonces de la existencia de foros donde se habla de estas fantasías, portales y clubs de parejas que contactan con otras para compartir (o realizar) sus fantasías. 
Para no hacer esto demasiado largo, mejor sigo con ello otro día.
Un saludo .Gracias por ofrecereme tu sitio para poder contar mi caso